Conjunto de San Julián y Santa Lucía

El Santo Hospital de San Julián mártir y Santa Lucía

La ciudad de Barbastro contaba desde el siglo XIII con dos casas-hospital para pobres, la de San Julián y la de Santa Lucía, regidas por sendas cofradías religiosas. Su finalidad fue dar asilo a los transeúntes de paso por la ciudad, estando ubicadas junto a dos ermitas extramuros, ya que de esta forma se evitaba la posible entrada de “pestilencias” y de personas de dudosa conducta.

Conjunto de San Julián

Conjunto de San Julián

En el año 1.505 la cofradía de San Julián inició unas obras encaminadas a ampliar su casa-hospital. Se levantó un piso nuevo, se construyeron “quadras” para hombres y mujeres y dependencias que mejoraron considerablemente la capacidad y servicios del antiguo albergue.

La primitiva iglesia románica fue demolida, construyéndose una nueva renacentista, mas capaz y comunicada directamente con el hospital. Las obras se ejecutaron entre 1.538 y 1.540, de esta forma el Hospital de San Julián quedó conformado como un único conjunto compuesto por la iglesia, la Puerta del Camino Real de Zaragoza y el propio edificio hospitalario, al que se sumaría, posteriormente, la plaza de toros, edificio inseparable del hospital durante toda su historia.

Hospital Municipal de Barbastro

En 1.838 el Hospital de San Julián y Santa Lucía pasó a denominarse “Hospital Civil de Barbastro”. El día 9 de Septiembre de 1.838 la Junta Municipal de Beneficencia se hizo cargo de la gestión del hospital, finalizando así trescientos años de gestión hospitalaria de la Cofradía de San Julián y estableciendo a las Hijas de la Caridad para el cuidado y asistencia de los enfermos, hasta que en 1.936 se vieron obligadas a abandonarlo.

Hospital de Distrito de Barbastro

El gravoso mantenimiento del Hospital Civil a costa de la ciudad dio lugar a que se gestionara su transformación en Hospital de Distrito, pasando a depender de la Diputación de Huesca definitivamente en 1.868, lo mismo que la plaza de toros y el teatro de la ciudad. En 1.871 se procedió a la demolición del edificio del hospital renacentista, siendo sustituido por unas nuevas edificaciones construidas con criterios totalmente modernos, como separar los pabellones para que en caso de epidemia pudieran ser aislados.

La asistencia cubría no sólo a los enfermos de Barbastro y su partido sino también a los procedentes de los partidos de Boltaña, Tamarite y Benabarre. Era un centro de beneficencia en el que se asistía tanto a enfermos sin recursos, como a particulares que podían sufragarse los gastos, estos pacientes de pago ingresaban en las denominadas “habitaciones de distinguidos”.

Hospital Cívico-Militar

En 1.927, como consecuencia de disponer la ciudad de guarnición militar fija, se construyó una sala para militares en el último piso del pabellón central, por lo que el hospital pasó a denominarse HOSPITAL CIVICO-MILITAR, como así constaba en la placa de su fachada principal. En lo sucesivo, aparte de la asistencia a civiles y militares, también se utilizó como centro de reconocimiento médico de los mozos movilizados por la Caja de Reclutas de Barbastro.

La financiación de este hospital corría a cargo, principalmente, de la Diputación de Huesca, empleándose también las cantidades recaudadas en la plaza de toros y del Coliseo o teatro y por las cantidades abonadas por el Ramo de la Guerra por la asistencia a los militares ingresados.

Hospital de Sangre nº 1

El Hospital de Distrito de Barbastro fue mejorando sus instalaciones con el paso de los años y en 1.936, dada la proximidad al Frente de Huesca, fue transformado en HOSPITAL DE SANGRE Nº 1, especializándose sus instalaciones, ya que era un centro eminentemente quirúrgico y traumatológico. En 1.938 tuvo que ser evacuado y abandonado ante el avance de las tropas nacionales que entraron en la ciudad el 28 de marzo. La Diputación de Huesca nunca lo volvió a poner en funcionamiento y tras ser utilizado como psiquiátrico provisional, fue cerrado definitivamente.

En el año 1.955 la Diputación Provincial de Huesca cedió gratuitamente a Barbastro todo el conjunto compuesto por el Hospital de Distrito y su iglesia, así como la plaza de toros, hecho que causó gran regocijo en la ciudad, aunque la realidad era que los edificios se encontraban en unas condiciones lamentables. Con el paso de los años la ruina hizo peligrar todo el conjunto y sólo gracias a la sensibilidad de algunas personas se pudo salvar la iglesia y el pabellón sur, tras una gran restauración, dedicados a otros fines diferentes para los que se edificaron en su momento, a excepción de la plaza de toros que todavía sigue prestando sus servicios como tal.

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