El barrio del Entremuro es el más antiguo de la ciudad, con calles empinadas y estrechas de trazado árabe, que aún conserva restos de la antigua muralla. Forma Conjunto Histórico-Artístico con la Catedral.
La fundación del Entremuro a partir del año 801-802 se debe al jefe musulmán Jalaf Ibn Rasid. Los musulmanes constituirán la primorosa mano de obra artesanal y campesina y su huella quedará grabada para siempre en la estructura urbana y el sistema de riegos. Su parte más elevada fue el núcleo fundacional de la ciudad de Barbastro.
La definitiva reconquista cristiana en el año 1100 no significó apenas cambios en el urbanismo de este primitivo núcleo; las calles de este barrio se adaptan a la topografía del terreno y van siguiendo las curvas de nivel. Otras calles sumamente pendientes, cortan a las primeras de forma perpendicular . Aquí todavía se pueden encontrar buenas muestras de esa arquitectura popular que tan evocadora resulta tanto en sus materiales (tapial, adobas, ladrillo, ...) como en sus formas. Arcos de medio punto para las portadas, empinadas cuestas y rincones recogidos, nos recuerdan al pequeño pueblo que fue Barbastro no hace mucho tiempo. En una zona ligeramente más baja se encuentra la Catedral, que ocupa el mismo solar que la Mezquita musulmana y el templo cristiano que la sustituyó.
La plaza de la Candelera constituye el centro del barrio y antaño lo fue de toda la población. Aquí se celebraron en tiempos medievales los esponsales de doña Petronila y el Conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV.
A partir de este lugar, las calles descienden acusadamente hacia la zona de la Plaza del Mercado y arrabales. La expansión urbanística de la ciudad hacia este sector se produjo durante el siglo XVI, época que representa uno de los momentos más prósperos de la población.