Este barrio o zona de la ciudad es la más reciente en cuanto a formación, ya que se desarrolló a partir de los años 50. Como su mismo nombre indica, ha sido ésta la zona en la que se ha llevado a cabo el gran ensanche y expansión de la ciudad, de tal forma que por su fisonomía, trazado y modernos edificios, puede hablarse del Barbastro moderno.
La población que se instaló en el barrio del Ensanche en la década de los años cincuenta estaba constituida, sobre todo, por parejas jóvenes que no encontraban vivienda en la ciudad antigua, intensamente ocupada. Después, en los finales de los cincuenta y sobre todo en la década de los sesenta, serán emigrantes que acudirán allí al calor de las importantes obras públicas que en estos años se acometen (Pantano de El Grado y Canal del Cinca), y ya posteriormente se irá incrementendo el traslado de muchos barbastrenses ubicados en la ciudad antigua a nuevas viviendas en la moderna y de quienes proceden de las comarcas altoaragonesas, que sufrieron en los sesenta y setenta un intenso éxodo rural. Durante los años sesenta se produjo una aceleración urbana, pasando Barbastro de los 10.227 habitantes en 1960 a los 14.112 de 1969.
Barbastro a raiz de este crecimiento urbano "salta el río" y se configura como una ciudad que se extiende a ambas márgenes y es antigua en una y moderna en la otra. En los últimos años el perímetro de la ciudad se ha extendido más ante el surgimiento de diversas urbanizaciones que se llevaron a cabo en los comienzos de la década de los ochenta, el sector La Paz, el barrio de Santa Bárbara y la Urbanización de las Huertas de Suelves. Surgen de la demanda de vivienda que procede sobre todo de los matrimonios jóvenes y de muchos habitantes de los pueblos del entorno que compatibilizan el cultivo de sus tierras en sus pueblos de origen con un empleo en la industria local o de quienes desean tener una vivienda en la capital comarcal. El sector La Paz se extiende en continuidad del Ensanche.