Torreciudad es una advocación mariana del románico altoaragonés (s. XI). El nuevo santuario, promovido por el fundador del Opus Dei, se abrió al culto el 7 de julio de 1975. El beato Josemaría Escrivá esperaba de este lugar "frutos espirituales: gracias que el Señor querrá dar a quienes acudan a venerar a su Madre Bendita en su santuario. Estos son los milagros que deseo: la conversión y la paz para muchas almas". Con ese fin, dispuso que se hicieran las capillas de confesonarios y que todo se cuidase para que se pudiera rezar con sosiego.
Numerosas personas colaboraron en la construcción y lo hacen hoy para su mantenimiento, que depende también de la generosidad de los visitantes. Al mismo tiempo, instituciones oficiales y entidades privadas colaboran económicamente en el sostenimiento de las actividades, conscientes del beneficio social que se genera tanto en las comarcas cercanas como en el resto de la región aragonesa.
Mantiene el recinto y cubre las necesidades económicas, además de impulsar la organización de numerosas convocatorias. Cuenta con una Junta de Gobierno, un equipo de profesionales que dirigen la gestión diaria, y los delegados que difunden Torreciudad y promueven peregrinaciones.
El arquitecto Heliodoro Dols se encargó del proyecto y de la dirección de las obras (1970-1975), en la que trabajaron también los arquitectos Santiago Sols y Ramón Mondéjar.
El conjunto resulta una obra de arte arquitectónico de singulares características. En el interior, destacan el retablo de alabastro, de Juan Mayné, y la capilla del Santísimo con un Cristo en bronce, de Pasquale Sciancalepore.
En la cripta hay cuatro capillas, dedicadas a la Sagrada Familia y a las advocaciones de Loreto, El Pilar y Guadalupe. Tres galerías recogen los misterios del rosario, en cerámicas de José Alzuet, el mismo autor del Vía Crucis, con escenas entre rocas y olivos centenarios.
El acceso a la ermita discurre por los Dolores y Gozos de San José, en cerámicas de Palmira Laguéns.
La ermita albergaba la imagen original de la Virgen hasta su traslado al santuario, y es punto de encuentro entrañable para las gentes de las comarcas cercanas y los peregrinos que llegan hasta el Altoaragón. La atención espiritual del santuario está confiada a la Prelatura del Opus Dei.
El santuario abre todos los días del año, y los visitantes tienen a su disposición los actos de culto y actividades habituales en los centros de peregrinación.
Torreciudad es meta de muchas peregrinaciones. Entre ellas destacan:
Une los santuarios de El Pilar, Torreciudad y Lourdes en un recorrido para rezar contemplando arte y paisaje.
El Patronato de Torreciudad colabora en numerosas actividades culturales y sociales que se desarrollan en la comarca: campos de trabajo, jornadas universitarias, de formación profesional, humanísticas, agrosociales, deportivas y de solidaridad. Para aumentar y consolidar la repercusión espiritual, social y económica del santuario, el Patronato mantiene una relación continua con instituciones y autoridades eclesiásticas y civiles.
En los Pirineos, Torreciudad es uno de los lugares más visitados de Aragón. Miles de personas de todo el mundo acuden cada año a este centro de peregrinación donde la paz y el silencio se rodean de un bello entorno en plena naturaleza. Los atractivos de estas comarcas facilitan la creación de rutas y circuitos para agencias de viajes, parroquias, asociaciones, centros de enseñanza, etc.