La unión de la roca, el agua y el tiempo han hecho posible que exista en el corazón de la Sierra de Guara numerosos y espectaculares cañones, verdaderos protagonistas de este parque natural altoaragonés.
El pico Cabeza de Guara, con sus 1.870 m de altitud, es la tercera cumbre más importante del Parque y un auténtico techo de la Comarca de Somontano de Barbastro. A sus pies se abren algunos de los cañones más conocidos de la sierra: Gorgas Negras, La Peonera, Mascún, Balced y Vero.
La fuerza erosiva de los ríos, junto al viento y la lluvia, han desgastado durante millones de años este macizo calcáreo, dando lugar a un conjunto de gargantas único en Europa, por su belleza, número y densidad. Gracias a la confluencia de todos estos factores, Guara se ha convertido en un punto de referencia en Europa para la práctica del barranquismo.
Sus relieves kársticos configurados por grutas, cañones y dolinas, además de la gran diversidad bioclimática que presenta, pasando de los bosques mediterráneos a enclaves de bosque atlántico y pastizales de alta montaña.
Pero Guara es sin duda el paraíso para los amantes de la naturaleza en su estado más puro. El aislamiento e inaccesibilidad de innumerables enclaves, han hecho posible que el Parque Natural pueda considerarse refugio para algunas especies en grave peligro de extinción, como el quebrantahuesos o el águila-azor perdicera. Dada la importancia que posee la sierra desde el punto de vista ornitológico, se declaró zona ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves).
Con sus más de sesenta cañones e infinidad de circuitos de senderismo concentrados en un área geográfica reducida y dotada de una gran variedad y pureza naturalista, el Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara es, debido a su agreste orografía, el mejor lugar de Europa para la práctica del descenso de cañones por personas sin preparación técnica o física, y por los más intrépidos y preparados montañeros o espeleólogos.