Comercio
Barbastro es una ciudad donde la tradición comercial se remonta a la segunda mitad del siglo XI, período en que aparece el mercado, institución que fue elemento sustentador de la infraestructura comercial.
La concesión de los mercados era prerrogativa real y solían tener una periodicidad semanal y sin especialización de ningún tipo, a diferencia de éstos, las ferias solían reunirse anualmente y tenían una reglamentación más estricta, su importancia fue mayor tanto por el volumen comercial como por la disparidad de la procedencia de los mercaderes.
A través de los protocolos del siglo XV se encuentran los precedentes a la gran expansión económica que supuso el siglo XVI. También se atestiguan todas aquellas actividades que realizaron los comerciantes de Barbastro: inversión en deuda, inversión en rentas, compraventas, especulación en grano y trráfico de manufacturas. Con el siglo XVI vino el gran esplendor comercial, y es a partir de mitad de siglo cuando se encuentran verdaderas compañías comerciales trabajando en la ciudad. A pesar de la larga crisis del siglo XVII, en el que descendió el peso del comercio y la manufactura, a partir del siglo XVIII el Somontano de Barbastro inició la recuperación, el crecimiento demográfico produjo la apertura de un pequeño mercado local que recapitalizó los sectores productivos de la ciudad y se reiniciaron las actividades artesanales con fuerza.
Todo ello nutre la vida diaria de la ciudad, en la que se respira una actividad comercial que con sus más y sus menos ha llegado a nuestros días.

Excmo. Ayuntamiento de Barbastro